Empezaremos definiendo el concepto de modernidad que es un modo de expresar una y otra vez la conciencia de una evoca que se relaciona con el pasado, la antigüedad, a fin de considerarse a si misma como el resultado de una transición de lo antiguo a lo nuevo, es decir periodo del cual se formo la conciencia de una época, la cual querían recuperar la antigüedad a través de alguna clase de imitación, a fin de distinguir el presente que se había vuelto oficialmente cristiano.

La modernidad estética se caracteriza por actitudes que encuentran un centro común en una conciencia cambiada del tiempo, un nuevo valor que revela el anhelo de un presente inmaculado, sin mancha y estable de ahí la modernidad vive de la experiencia de revelarse contra todo cuanto es normativo de la tradición de lo bárbaro, lo salvaje y lo primitivo, no obstante, siempre huye de los resultados triviales de la profanación, esto explica que el espíritu moderno ha tratado de usar el pasado de una forma diferente.

Pero este espíritu de modernidad ha empezado recientemente a envejecer, se supone que ya no es creativa, no llena los espacios de un mundo contemporáneo. El modernismo es dominante pero esta muerto.

El neoconservadurismo explica la debilidad de la modernidad en la economía y la sociedad, atribuyendo a la falta de identificación social. Podríamos describir esta subordinación de los diversos ámbitos de la vida bajo los dominantes del sistema como algo que perturba la infraestructura comunicativa de la vida cotidiana. La modernidad y sus descontentos en un dominio diferente que afecta a esas aporías de la modernidad cultural, problemas que con frecuencia solo sirven como pretexto de posiciones que o bien claman por una posmodernidad y así arrojar radicalmente por la borda a la modernidad.

Por a parte se podría nombrar que en la modernidad se desarrollo un proyecto para el dominio de la cultura, dentro de las cuales los problemas se tratarían como preocupaciones de expertos especiales, que controlarían las estructuras de la racionalidad cognoscitiva-instrumental, moral-practica,, y estética-expresiva. Este proyecto de la ilustración pretendía liberar los potenciales cognoscitivos de cada uno de estos dominios de sus formas ocultas, para el enriquecimiento de la vida cotidiana, es decir, para la organización racional de la vida social cotidiana. Pero ya en la época contemporánea se ha demolido este optimismo, ya que dividieron o diferenciaron la ciencia, la moralidad y el arte, esta división es el problema que ha dado origen a los esfuerzos para negar la cultura de los expertos.

La historia del arte moderno es posible detectar una tendencia hacia una autonomía cada vez mayor en la definición del arte. En siglo XIX resulto una concepción estética del artista a producir su obra de acuerdo con la clara conciencia del arte por el arte; los medios de expresión y las técnicas de producción se convirtieron en el objeto estético, pero todo esto son experimentos sin sentido o un intento fallido de lo que podríamos llamar la falsa negación de la cultura. Con seguridad, la producción artística se secaría sino se llevase a cabo en forma de un tratamiento especializado de problemas libres e igualmente una cultura desarrollada de manera autónoma, también una comunicación cotidiana, los significados cognoscitivos, las expectativas morales, etc. En tanto, una sociedad organizada difícilmente podría salvarse de un perjuicio cultural mediante el principio de una sola esfera cultural.

El proyecto de modernidad no se ha completado, tiene una vinculación diferenciada de la cultura ya que depende de herencias vitales y que se empobrecería a través del mero tradicionalismo. Sobre las bases de las actitudes modernistas justifican un antimodernismo irreconciliable con la imaginación, la propia experiencia y la emoción, pero puede que no sea del todo inútil para el análisis de las confrontaciones intelectuales y políticas contemporáneas, ya resulta visible un nuevo cambio ideológico y una nueva cultura alternativa que permitiría un desarrollo de juicio crítico.

La posmodernidad se refiere a una actitud frente a la modernidad y lo moderno. Se trata de un movimiento global presente en casi todas las manifestaciones culturales, Como defendía Charles Jencks, teórico de este movimiento, el espíritu posmoderno “es al mismo tiempo la continuación de lo moderno y su superación”. Cada vez vemos que la superación es hecho ya que es un núcleo creativo de las grandes culturas, sobre cuya base interpretamos la vida desde lo ético y mítico de la humanidad.